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diumenge, 20 de setembre del 2026

Barcelona segons Martín Caparrós

 Barcelona

"Entonces estuve a punto de pisar una paloma. La plaza de Cataluña -centro de Barcelona- rebosa de palomas. Yo casi piso, trstabillo y pienso que éstas sí justifican la frase más boluda que la paloma, y me doy cuenta de que todo esto ya sucedió. No es un dejà vu: recuerdo claro una mañana de verano de domingo, 1976, en que pasé por este mismo lugar, estuve a punto de pisar una paloma, pensé que éstas sí justificaban la frase más boluda que la paloma -y la idea era tan nueva y, ahora, la desazón: no debería pensar lo mismo que hace treinta años, misma frase, misma otra paloma, yo otro para nada.

Ni me puedo pasar la vida justificando frases.

Siempre me sorprendió que Barcelona pudiera ser tan doble: tan popular mediterránea callejera en sus barrios más viejos; tan estreñida burguesa cuidadosa en la zona decimonónica del Ensanche. Pero lo que solemos pensar como catalán es más bien el paisaje del Ensanche: los europeos de España, los serios trabajadores razonables responsables puaj.

Fué, como siempre, la fuga de los ricos, su egoismo. Cuando los ricos barceloneses supusieron que merecían vivir mejor no pensaron en reformar los viejos barrios. Se los dejaron a los pobres, huyeron hacia arriba y allí, en un espacio más limpio y ordenado según la ciencia positiva, se construyeron el Ensanche. Gracias a eso, el barrio medieval de Barcelona es único: sobrevivió, como tantas otras cosas, por el puro abandono."


D'Una luna, de Martín Caparrós. Anagrama. 2009 (p.103

Aeroport de Marràqueix-Menara





L’aeroport de Marràqueix és el segon del Marroc; té tres terminals  i la capacitat és de nou milions de passatgers a l’any. La terminal 1 va ser renovada el 2008 amb un estil inspirat en els palaus marroquins amb patrons geomètrics d’inspiració islàmica i de formes naturals.




dissabte, 19 de setembre del 2026

Reflexions sobre el viatge de Martín Caparrós a "Una luna"

 El viatge

"Ahora el viajero no viaja, lo viajan. Hubo tiempos en que dsplazarse suponía cierto esfuerzo: caminar, trotar, montar, remar, timonear. En nuestros días la posición del viaje consiste en sentarse en algún modo de sillón banco banquito y esperar que lo lleven. Vuelo, por ahora." (p.10)

"Pero viajar sigue siendo un gesto de desesperación: rozar, por un momento o unos días, todas esas vida que nunca podré. No hay nada más brutal, más cruel que entender que podría haber sido tantos otros.
Y, a veces, el alivio." (p.11)

"Viajar es, por supuesto, la confesión de la impotencia: ir a buscar lo que te falta a otros lugares. Si realmente creyera que no necesito nada más me quedaría en mi casa. Si realmente creyera que no necesito nada más sería un necio. Si realmente creyera que no necesito nada más sería  feliz. Lo intento, desde hace mucho tiempo.

Pero la vejez -¿he dicho la vejez?- consiste en saber desde el principio que un viaje siempre se termina." (p.16)

"Es, sin duda, una forma pervertida del viaje -que hoy esté en Moldavia con quince bajo cero, mañana en Liberia con treinta y cinco sobre, el jueves supuestamente en Ámsterdam. Digo pervertida: en el sentido de que no es la forma que solíamos considerar normal. Había, en los viajes -solía haber-, cierta proporción entre lugar y tiempo: los desplazamientos en el espacio -en las culturas, paisajes, sensaciones- se correspondían con una demora que los forzaba a ser graduales, a desplegarse más o menos lentamente. En las últimas décadas viajar se volvió tanto más veloz, tanto más accesible, que aquella idea del viaje -distancia igual a tiempo- ya no corre. Hay que ir pensando otras. Algo así debe ser el hiperviaje: cliquear links en la red, brincos de un mico inverecundo.” (p.30)


Paso. Por los lugares paso: en este viaje los cruzo, nos rozamos.
Sigo con eso: viajes... (p.59)

"Lo tengo dicho: viajo porque viajar es la mejor manera que conozco de derrotar al tiempo. Es, por supuesto, una derrota breve pero, por unas horas, lo consigo. En un viaje, el tiempo se hace diferente: el tiempo del viaje es completamente distinto del tiempo sedentario. Una semana normal en Buenos Aires pasa tan veloz: en casa el tiempo se empequeñece, se comprime. En cambio esta semana, por ejemplo, el tiempo se ha estirado: es eleático, se subdivide infinitamente, como en el cuento de Aquiles y la tortuga. El tiempo dentro de un viaje se hace, digo, mucho más largo: menos fugitivo. Pero además cada viaje es como una puntuación del tiempo general: si me quedo en mi casa, los meses se me escapan. De pronto llega diciembre, se acabó. Como decía, tanto mejor - tanto mejor que nadie- Qcuasimodo: ognuno sta solo sul cuor della terra / traffito da un raggio di sole / ed è subito sera. En cambio, cada vez que me voy de viaje, la monotonía del tiempo se interrumpe: el tiempo se amojona y trastabilla. Es como un bache en la carretera: el sobresalto que interrumpe esa estúpida velocidad de crucero en que todo pasa sin que uno lo perciba. ¿junio pasado? No, no se, estaría en casa. No, te dije julio. Aj, julio, sí, estuve en Mozambique. Sí, claro, me acuerdo que una tarde…" (p.77)

"Siempre hay un momento en que viajar me parece tan superfluo." (p.114)

 "No sé exactamente cuando se me ocurrió -en qué momento de este viaje- que no viajo pese a que me obliga a pasar largos momentos solo sino por eso mismo. Digo: que lo que me lleva a viajar tanto es la posibilidad de una buena justificación para estar solo. No estoy seguro, pero si fuera cierto me imprsionaría." (p.116)

"Viajar es un peso, una complicación, un gasto extremo. He visto tantas personas apiñadas en camiones, en trenes, en buseras, caminando bajo el peso de bolsos y canastos, esperando bajo soles y lluvias, que puedo entender que no puedan entenderlo: ¿por qué alguien viajaría si no está obligado? O que puedan entenderlo demasiado: estos que vienen para nada deben estar terriblemente al pedo y con mucha plata para gastar en tonterías, ¿no? Así somos nosotros para ellos -y, supongo, también para nosotros." (p.144)

"Siempre, en los treinta y tantos años que llevo viajando, me gustó ir a las zonas populares, los mercados, los barrios marginales, y una de las razones -¿una de las excusas?- era que cambiaban de país en país, mientras que las zonas ricas, en general, se parecían mucho en todos lados. Tenía su lógica: en la mayor parte del mundo -sobre todo en el tercero- los ricos hacían esfuerzos por parecerse a la metrópolis y terminaban construyendo los mismos edificios, mismos negocios, paisajes semejantes. En cambio los pobres no tenían tiempo ni capacidad para buscar esos modelos: un mercado en Zanzíbar se parecía tan poco a uno  en el Cuzco. Ya no. Quizás ayude que ahora los pobres miran televisión e importan modelos. Pero, más que nada, es la chinización: aquel mercado de Zanzíbar y el del Cuzco y todos los demás venden la misma camiseta zapatilla radio devedé trucho lamparita desodorante chinos. Se podría suponer que los ricos buscaron su homogeneidad y que los pobres ¿la sufrieron? La sufre, en todo caso,  el cronista, flâneur frívolo, que debe caminar cada vez más para encontrar la diferencia." (p.160)

"Este viaje -mi hiperviaje- es una puesta en escena de la cuestión que trata: migro migro. O es todo lo contrario: el migrante viaja para quedarse, viaja con la esperanza de no viajar más: busca un lugar definitivo. Yo no termino de llegar a un lugar que ya me voy a otro." (p.165)



D'Una luna, de Martín Caparrós. Anagrama. 2009

divendres, 18 de setembre del 2026

Aeroports a "Cos", d'Olga Tokarczuk

 La granota i l'ocell

"Existeixen dos punts de vista del món: la perspectiva de la granota, i la vista d’ocell. Qualsevol punt que estigui entremig només comporta problemes.

Aquí tenim aeroports dibuixats en el fullet de propaganda d’una companyia aèria. El seu sentit es revela tan sols quan els mirem des de dalt; igual com els monumentals dibuixos de l’altiplà de Nazca van ser creats pensant en criatures que s’elevaven en l’aire, com per exemple l’aeroport modern de Sydney, que té forma d’avió. Una solució que crec que és una mica banal: un avió aterra en un avió. El camí esdevé l’objecte; l’eina, el resultat. Però ja l’aeroport de Tòquio que té forma d’un enorme jeroglífic ens planteja problemes. Quina és aquesta lletra? No hem après l’alfabet japonès, no sabrem què significa la nostra arribada. Què ens marcaran al passaport? Un gran signe d’interrogació?

De manera similar els aeroports xinesos ens fan pensar en les lletres de l’alfabet local, les hem d’aprendre, posar-les en ordre, extreure’n un anagrama, i potser aleshores es descobreix un coneixement inesperat del viatge. O tractar-les com aquells 64 hexagrams del Llibre de les mutacions i aleshores cada nou aterratge serà una endevinació. Hexagram 40. Sie. Alliberament. Hexagram 36. Ming-i. La lluna velada. Hexagram 10. Lü. Trepitjar. 17. Suei. Seguir les marques. 24. Fu. Punt de retorn. 30. Li. Enganxat.

Però deixem en pau aquesta intricada metafísica oriental vers la qual, pel que sembla, tinc força tirada. Mirem l’aeroport de San Francisco, això sí que és una cosa que coneixem, una cosa que desperta confiança, que fa que ens sentim com a casa: el que tenim és una secció transversal de la columna vertebral. El centre esfèric de l’aeroport és la medul·la espinal, tancada segura en la forta capa òssia d’una vèrtebra individual, i aquí tenim els raigs que s’escampen dels feixos de nervis, dels quals surten les portes amb els números, cada una amb la seva màniga que du a l’avió.

I Frankfurt? És un estat dintre d’un estat, aquest enorme port de transbord aeri? Què us evoca? Sí, sí, exactament com un circuit integrat, com el dels ordinadors, una placa fina. Aquí no podem tenir cap dubte -ens diuen què som, estimats viatgers-. Som impulsos nerviosos individuals del mon, fraccions d’instants, a penes aquella part que permet canviar el més pel menys, o tal vegada a l’inrevés, i mantenir-ho tot en una fluïdesa contínua."


De: Cos, d'Olga Tokarczuk. Traducció de Xavier Farré Vidal. :Rata_ 2019 (p. 168)



Per a la lectura de Richard F. Burton

 De la Nota a la edició de Vagabundos por el Oeste de África. III El país de las hormigas

“Pero el sentido de la obra de Burton va más allá de las meras anotaciones de un cuaderno de viaje. Sus relatos de las breves estancias en los puertos que visita son una mezcla de primeras impresiones al arribo de un lugar, memoria de su historia conocida, retrato etnográfico de sus habitantes y -característica inevitable en un convencido colonialista- opiniones y sugerencias para la mejor gestión y explotación de los territorios europeos de ultramar. La alternancia entre las sensaciones inmediatas experimentales in situ, los testimonios orales y escritos de terceros sobre el mismo lugar, y la exposición de sus indagaciones a posteriori dan lugar a un relato variado y entretenido que no sólo proporciona una lectura ágil, sino que además da clara cuenta de las ideas colonialistas de la época y trasluce un peculiar retrato del propio viajero, observador y narrador.” (p.9)

De: Vagabundos por el Oeste de África. III El país de las hormigas, de Richard F. Burton. Traducción de Marta Pérz Sánchez. Editorial Laertes. 



divendres, 11 de setembre del 2026

Le Bordel de Venise

 

"C’est, sans contredit, un spectacle aussi magnifique qu’imposant, que celui d’une ville immense flottante au milieu des eaux ; il semble, comme Grécourt le dit quelque part que la sodomie ait choisi là son saint asile, afin d’éteindre aussi-tôt, dans la mer, les bûchers dont le fanatisme voudrait la punir ; il est certain qu’elle gît là comme dans son temple, et qu’il est bien peu de villes en Italie où elle règne avec plus d’empire.

L’air qu’on respire à Venise, est mou, efféminé, il invite au plaisir, quoique souvent peu sain, sur-tout quand la marée est basse ; alors, les gens riches vont le plus qu’ils peuvent dans les campagnes riantes qu’ils possèdent en terre ferme ou dans les isles voisines de la ville. Malgré cette mauvaise qualité de l’air, on y voit cependant beaucoup de vieillards, et les femmes s’y flétrissent moins vîte qu’ailleurs."









Le Bordel de Venise és una història extreta de la Histoire de Juliette, o les Prospérités du vice, també anomenada Juliette, del Marquès de Sade. Publicada el 1921 per Simon Kra sota la direcció d'André Malraux, amb les il·lustracions, una mica escandaloses, de Géo A. Drains, d'origen belga i utilitzant el pseudònim Couperyn. 

Venècia a "Una novela natural", de Gueorgui Gospodínov

"Escribo sentado cerca de una pilastra en la catedral de San Marcos. Fuera, palomas. Dentro, silencio; hasta los japoneses han parado de darle al botón. El Palacio Ducal. Frescos de Tintoretto y de Veronés. Tintoretto es tenebroso y místico. Y no obstante todo lleno de carne, de cuerpos; pesados, masculinos y femeninos, parecen estar revoloteando por encima de tu cabeza, pero en realidad se precipitan bajo su peso. Veronés es más leve y claro. Veronés es veneciano y mas joven. A mí me gusta Tintoretto. El Puente de los suspiros. Il Canale grande. Qué revista tan ilustrada es esta Venecia, qué vistas tan decoradas tiene, tan plateadas. Luego, durante una hora y media, miro un árbol y vomito postales.

Una tarde solo por Venecia. Ya no pongo las fechas, se me han confundido los días y las noches. Casi no he vuelto a pegar ojo desde aquella primera vez en el hotel. Así que ésta es simplemente una tarde más. Busco adrede en las callejuelas fuera de las plazas céntricas. Estrechas, lejos de los cañonazos de los Canon. Doy con un banco. Delante de mí juegan unos niños. Dos mujeres toman café. Puedo quedarme aquí hasta el atardecer. Soy como un lobo, que se separa un momento de la manada, abre el cuaderno y cuidadosamente anota su presa. 

Dicen que cada año Venecia se hunde dos centímetros. Ya veo por qué todo el mundo tiene tanta prisa por visitarla. Es como si alguien dijera: “Subíos a ver esta nave. Se llama Titanic. En unos días naufragará y su tragedia será la más grande del siglo XX.” Pero incluso si Venecia se hunde por completo, probablemente la transformarán en una ciudad museo sumergida. Y entonces habrá que visitarla buceando. Ya imagino a los turistas japoneses nadando en bancos, cual pececitos, con sus cámaras fotográficas submarinas.

El día se está acercando a su fin y yo sigo sin haber escrito nada sobre él. Se lo tomará a mal y se quedará a medio palidecer sobre el Adriático, que bate debajo de la terraza de mi camera doppia en la que por ahora estoy solo. No recuerdo si hasta aquí he mencionado que he venido para un encuentro de estudiantes. Es igual, casi no importa. Aunque ya he fichado a una de las chicas. Me entero de que es portuguesa. Habla inglés. -And you? -Yes, Little. De hecho no más de una treintena de palabras. Seguro que no sale nada."



A: Una novela natural, de Gueorgui Gospodínov. Traducció de Neva Mícheva i Juan Manuel Rodríguez Tobal. Saymon Ediciones. 2009. (p.106)

dimecres, 9 de setembre del 2026

Diari d'un vell boig

L'obsessió d'Utsugi, un home de setanta-set anys, per Satsuko, l'atractiva dona del seu fill, és l'únic alicient que el fa tenir ganes de viure. La vida quotidiana, la malaltia i el desig són els eixos d'aquest diari. Tanizaki és autor de L'elogi de l'ombra.

La vida quotidiana:

"Últimamente mi rutina diaria viene a ser esta: me levanto a las seis y voy al aseo. Al orinar recojo las primeras gotas en un tubo de ensayo esterilizado. A continuación me doy un baño ocular con una solución de ácido bórico.  Después hago gárgaras y me enjuago la boca con una solución de bicarbonato, me lavo las encías con un dentrifico clorofilado y me pongo la dentadura postiza. [...]" (p.40)

La malaltia:

"Día tras día sigue haciendo un calor exagerado para mediados de septiembre. Tal vez este tiempo sea la explicación de que mis piernas estén tan hinchadas y pesadas. Parece que los pies se me hinchan todavía más que las piernas: si me aprieto delante del empeine, se me hunde la carne de una forma alarmante y se queda así largo rato. Tengo los dedos cuarto y quinto del pie izquierdo completamente paralizados, y por debajo hinchados como uvas. En cuanto a la sensación de peso muerto, es muy molesta por encima de los tobillos, pero sobre todo en las plantas de los pies. Siento los dos, no solo el izquierdo, como si los tuviera pegados a una plancha de hierro. Al andar se me tropieza de tal manera una pierna con la otra que me cuesta trabajo no caerme. Si trato de bajar de la veranda calzándome los zuecos del jardín, jamás consigo hacerlo limpiamente. Antes o después me tambaleo y pierdo el equilibrio, de modo que uno de los pies aterriza en la piedra de la senda o incluso en tierra. Estos síntomas no son nuevos para mí, pero es verdad que últimamente se acusan más."  (p.77)

El desig:

"-Ver sangre es excitante. ¡Eso es parte de la diversión!
Yo había empezado a sentir un dolor atroz en la mano izquierda, pero también sentía un placer agudo. Mirando el gesto malicioso de Satsuko, el dolor -y el placer- se intesificaba." (p.31)

I si el desig endarrereix la mort és que la manca de desig l'apropa.


A: Diario de un viejo loco, de Junichiró Tanizaki. Traducció de l'anglès de María Luisa Balseiro. Siruela. Libros del Tiempo. 2014.

dilluns, 7 de setembre del 2026

Apunts de canibalisme de Richard F. Burton

"El canibalismo es un tema interesante, aunque algo morboso. Antaño, el público engullía vorazmente los relatos de antropófagos; ahora les hace remilgos. Los textos de muchos viajeros africanos delatan tanta habladuría y tan poca presencia ocular, y exponen además detalles tamn irrisorios, que el público queda justificado al sospechar de todo lo que no sean testimonios vividos. Pero negar, como han negado algunos filántropos atontados de la Ethnological Society, su existencia en el Oeste de África, es postular, junto al antiguo africano, la imposibilidad de que haya aguas duras porque él nunca las había visto." (p.137)

"Cuando hacen prisioneros de guerra varones, los trasladan al poblado como sacrificio y alimento, mientras que sus hijos grandes y chicos son a veces afianzados por el talle a unos palos plantados en la piragua. El sacerdote decapita a los hombres -en las ejecuciones ordinarias cada jefe tiene su propio verdugo-, y nadie duda de que se comen su carne. […] 
Poco tiempo después de mi primera visita, fueron llevados a la villa cinco prisioneros de guerra desde las provincias orientales. Vi en la Casa del Juju sus calaveras, que estaban sospechosamente blancas y limpias, como si las hubieran hervido, y a ninguno de mis congéneres le cupo la menor duda de habían sido devorados. Lo cierto es que no pueden permitirse el lujo de desechar ningún tipo de vitualla y, tras pasar un año o dos entre estos indígenas, me temo que incluso un europeo miraría con ojos anhelantes a un negrito metido en carnes. La vida en Bonny es tremendamente cara, y me consta que al final de la temporada un tejido que valía 3 chelines sólo ha reportado tres ñames pequeños. Por descontado, si un extranjero inquiere acerca de su antropofagia ellos responderán invariablemente “Anemea”, “No sé”." (p.171)

De: Vagabundos por el Oeste de África. III El país de las hormigas, de Richard F. Burton. Traducción de Marta Pérz Sánchez. Editorial Laertes. 



dijous, 13 d’agost del 2026

Arribada de Richard F. Burton a Fernando Poo

 

Royal Museums Greenwich

"Apenas tenía ojos para otra cosa que la bella mañana. El Blackland había fondeado en la bahía de Clarence o de Santa Isabel, una pequeña ensenada semicircular con una pareja de isletas en la boca y una orilla vertical de compacta tierra amarilla, de noventa y ocho pies de altitud, a la que se ascendía por una doble y divergente escalera de Jacob, y que exponía al frente maritimo una línea dispersa sw una docena de bungalows encalados y empajados. El fondo era una gloriosa proliferación de palmeras, con álamos y cedros africanos, los más aristocraticos de su noble familia.

Por fin estamos aquí. Este es nuestro destino; la Ihla Formosa, o "isla Hermosa", rebutizada más tarde con el nombre de su descubridor portugués, Fernâo do Poo, y apodada en tiempos recientes la "Madeira del Golfo de Guinea" o también la "tumba del Foreign Office". Es inútil tratar de fijar su emplazamiento en la mente del público. [...]

Así finalizó mi travesía oceánica. Arribar a estos lugares tan lejanos es el espectro mismo de la desolación. Dejo por un tiempo la pluma, con la vívida memoria de habernos sentido singularmente suicidas en el transcurso de aquella primera noche en Fernando Poo. Algo semejante, sin duda, le sucedió al cónsul."

De: Vagabundos por el Oeste de África. III El país de las hormigas, de Richard F. Burton. Traducción de Marta Pérz Sánchez. Editorial Laertes. (p.180)