Quadern de viatges, textos breus, impressions de llocs, records, literatura de viatges i grans viatgers.
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dimecres, 23 de setembre del 2015
Rostres, amors, malediccions... a Tànger
La propia noche de Tánger, que hasta hace poco conservaba algo de su juventud y de su belleza, hoy se ha convertido en una vieja decrépita, obesa, repugnante y cubierta de mierda. Se ha vuelto salvaje y ya no inspira calma ni serenidad. Sé que se libra de las acusaciones dirigidas contra ella, de las sospechas que despierta. Sé que ampara los crímenes, que es su cómplice, y, a pesar de todo, nunca estaré en contra de ella: no renegaré de nuestra antigua convivencia, porque le debo mucho, por los tiempos en que fue mi bienhechora, también aliada; por los tiempos en que me apoyó, en la dificultad y en la incertidumbre. No seré un ingrato, pero tampoco hoy seré complice del horror de los crimenes perpetrados cntra inocentes criaturas de los que no se arrepiente.
De Rostros, amores, maldiciones. De Mohamed Chukri. Debate
dimarts, 22 de setembre del 2015
Li agrada Tànger?
Subiendo por la calle Siaguin, le pregunté [a Jean Genet]:
-¿Le gusta Tanger?
-No està mal.
To no había leído todavía Diario del ladrón, donde había escrito: "Tanger: repaire de traîtres", Tánger: nido de traidores.
-¿No le parece una de las ciudades más hermosas del mundo?
-En absoluto. ¿Qué le hace pensar eso?
-Es lo que dicen.
-No es cierto. En Asia hay ciudades mucho más bellas.
De Jean Genet en Tánger, de Mohamed Chukri. Cabaret Voltaire. p. 15
-¿Le gusta Tanger?
-No està mal.
To no había leído todavía Diario del ladrón, donde había escrito: "Tanger: repaire de traîtres", Tánger: nido de traidores.
-¿No le parece una de las ciudades más hermosas del mundo?
-En absoluto. ¿Qué le hace pensar eso?
-Es lo que dicen.
-No es cierto. En Asia hay ciudades mucho más bellas.
De Jean Genet en Tánger, de Mohamed Chukri. Cabaret Voltaire. p. 15
Sortir amb Jean Genet i Mohamed Chukri a Tànger
Potser podem anar al cafè Central o al Fuentes, o al Tànger, o al menara, o al Zaragoza, o al de París, o al Claridgeo al Esquima, o al puerta del Sol, o al bar Parade, o al Madame Porte; o anar a menjar a la Brasserie de France, o al Maria, o al Mirador; o anar a passar una estona a Casa Manolo (casa de cites per a homosexuals); o agafar una habitació al Hotel Minzah, o al Hilton. Els localitzarem? Encara en quedarà algun d'obert? I si en trobem algun, veurem l'ombra de Genet o de Chukri?
Llocs que apareixen a Jean Genet en Tánger, de Mohamed Chukri; publicat per Cabaret Voltaire.
Llocs que apareixen a Jean Genet en Tánger, de Mohamed Chukri; publicat per Cabaret Voltaire.
diumenge, 20 de setembre del 2015
Diari del lladre, de Jean Genet
Por la tarde, me topé con Genet en el Zoco Grande. Iba acompañado de un joven marroquí, moreno, alto y fornido; yo subía hacía el Boulevard desde el Zoco Chico y ellos caminaban por Sidi Buabid. Verlos juntos me hizo pensar en Diario del ladrón, cuando recorría junto a su amigo Stilitano los barrios de Barcelona. En esa época, escribió: "En el Barrio Chino a nadie se le hubiera ocurrido limpiar la habitación, las pertenencias o la ropa, salvo la camisa, y en ocasiones frotrando únicamente el cuello".*
Llegiré -potser rellegiré?- el Diari del lladre. Com vivia Genet a Barcelona? A quins llocs anava? Encara queda algun dels locals? O és només un record en el nomenclator de la ciutat?
*De Jean Genet en Tánger, de Mohamed Chukri. Cabaret Voltaire. p. 37
Llegiré -potser rellegiré?- el Diari del lladre. Com vivia Genet a Barcelona? A quins llocs anava? Encara queda algun dels locals? O és només un record en el nomenclator de la ciutat?
*De Jean Genet en Tánger, de Mohamed Chukri. Cabaret Voltaire. p. 37
La tristesa de Jean Genet
1 de octubre de 1969
Estábamos en la terraza del Café de Paris [a Tànger].
-Jean, parece triste hoy -le dije.
-Yo siempre estoy triste, y sé muy bien por qué.
Respeté su tristeza. Yo también tengo la mía.
De Jean Genet en Tánger, de Mohamed Chukri. Cabaret Voltaire. p.55
dilluns, 14 de setembre del 2015
El turisme i la destrucció del món
"El turismo participa en la destrucción del mundo", dijo Paul Bowles. "Los turistas no dejan nada tras ellos, arrasan los países a su paso. nosotros lo sabemos de primera mano, y es que nunca fue tan fácil viajar que con ese aparato que se denominó avión. Considero que es un invento espantoso. Es ideal para el ganado. es ideal para transportar corderos, vacas y cabras hasta el matadero. Con el avión puedes desplazarte de manera ráìda, pero no viajar. Viajar supone mentalizarse para partir durante meses, y no sólo algunas contadas y simples horas. Los turistas se burlan de esta idea. No importa adónde vayan, lo que quieren es llegar lo antes posible e instalarse en un hotel. Es todo lo que piden. No vienen para descubrir un país porque hoy en día la gente piensa única y exclusivamente en el factor tiempo. Se van de vacaciones tres o seis semanas, dependiendo de las posibilidades de cada uno. ¿De qué les vale? No hubiera sido mejor para ellos haberse quedado en casa?" Paul Bowles desarrolló esta idea en boca de Port, personaje de El cielo protector, a finales de los cuarenta: "La diferencia entre el turista y el viajero es que el primero acepta su propia cultura sin cuestionarla; no así el viajero, que la compara con las otras y rechaza los aspectos que desaprueba". A continuación, Bowles se compadece del ser humano que, sin ofrecer resistencia alguna, deja que el tiempo le estrangule, en lugar de ser él quien lo controle: "... mientras que el turista, por lo general, no tarda en regresar a su casa al cabo de semanas o meses, el viajero, siempre en condición de extranjero, se desplaza año tras año, y sucesivamente, a lo largo y ancho de la tierra". Pero Bowles sabe perfectamente que el verdadero viajero ha dejado de existir, y que el explorar otras culturas y civilizaciones se extinguió hacia los años veinte o treinta, para dar lugar a otro tipo de viaje, la visita placentera del turista. Las únicas personas quue todavía salen de su país para aventurarse en otro son aquellas que llevan a cabo misiones científicas, literarias, periodísticas o artísticas.
De Paul Bowles, el recluso de Tánger. El viaje de las voces, de Mohamed Chukri. Cabaret Voltaire. p. 25
De Paul Bowles, el recluso de Tánger. El viaje de las voces, de Mohamed Chukri. Cabaret Voltaire. p. 25
Tànger un mite?
Tánger el mito, ¿por qué?
Absurdo. Nada me parece más absurdo que esa nostalgia exagerada por el Tánger de antes y ese suspirar por su pasado como zona internacional. A lo largo de la historia de cada ciudad o de cada país, encontramos momentos de diferente importancia y belleza; como ocurre en la vida del hombre, cada etapa tiene su encanto. Aún se escucha decir que las maravillas de Tánger han desaparecido. Echar de menos el Tánger-mito se convierte en el colmo del absurdo cuando precisamente los que lo añoran nunca han vivido en él. Aquellos que combinan un mayor pesimismo y melancolía son los que acaban defendiendo el Tánger-mito.
Tánger, ¿un mito? Cierto, es innegable, pero ¿para quién? Tánger, ¿un paraíso perdido? Sí, porque existen todavía testigos de su antigua prosperidad, pero ¿para quién? ¿El encanto irresistible e indomable de Tánger? No deja de ser cierto, pero, repito, ¿para quién?
Son muchos los que han hablado o han escrito sobre la ciudad basándose en quimeras, en pasiones y placeres, en fantasías. Para todos ellos, así como para los que llegaron movidos por las ganas de descansar, o de olvidar sus desgracias, Tánger no resultó ser más que un burdel, una hermosa playa o un confortable sanatorio.
De Paul Bowles, el recluso de Tánger. El viaje de las voces, de Mohamed Chukri. Cabaret Voltaire. p. 23
Absurdo. Nada me parece más absurdo que esa nostalgia exagerada por el Tánger de antes y ese suspirar por su pasado como zona internacional. A lo largo de la historia de cada ciudad o de cada país, encontramos momentos de diferente importancia y belleza; como ocurre en la vida del hombre, cada etapa tiene su encanto. Aún se escucha decir que las maravillas de Tánger han desaparecido. Echar de menos el Tánger-mito se convierte en el colmo del absurdo cuando precisamente los que lo añoran nunca han vivido en él. Aquellos que combinan un mayor pesimismo y melancolía son los que acaban defendiendo el Tánger-mito.
Tánger, ¿un mito? Cierto, es innegable, pero ¿para quién? Tánger, ¿un paraíso perdido? Sí, porque existen todavía testigos de su antigua prosperidad, pero ¿para quién? ¿El encanto irresistible e indomable de Tánger? No deja de ser cierto, pero, repito, ¿para quién?
Son muchos los que han hablado o han escrito sobre la ciudad basándose en quimeras, en pasiones y placeres, en fantasías. Para todos ellos, así como para los que llegaron movidos por las ganas de descansar, o de olvidar sus desgracias, Tánger no resultó ser más que un burdel, una hermosa playa o un confortable sanatorio.
De Paul Bowles, el recluso de Tánger. El viaje de las voces, de Mohamed Chukri. Cabaret Voltaire. p. 23
Tànger i Sherezade
Todo aquel que llega a Tánger quiere ser su rey Shariar y convertir a la ciudad en su Sherezade.
De Paul Bowles, el recluso de Tánger. El viaje de las voces, de Mohamed Chukri. Cabaret Voltaire.
De Paul Bowles, el recluso de Tánger. El viaje de las voces, de Mohamed Chukri. Cabaret Voltaire.
dissabte, 12 de setembre del 2015
Paul Bowles a Tànger
En una carta dirigida a Charles Henri Ford el 19 de febrero de 1947, Paul justifica su permanencia en Tánger: "Llevo algunos meses viviendo aquí y aún no he hecho nuevas amistades. Creo que se debe a que no tengo la sensación de estar realmente en Tánger. la ciudad ha sufrido un terrible cambio e intento no imaginar cómo era antes. Hay algo de lo que fue Tánger que ha desparecido, justo aquello qu yo viví. No sirve de nada ir en busca de un pasado del que no queda ninguna huella, ningún vestigio. Estoy convencido de que siempre me sentiré mejor en un sitio que pise por primera vez y del que no tenga demasiadas referencia. No hay forma de reconocer un lugar, porque, más o menos cambiado, ya no es el mismo de antes quiere decir que ya no existe. Cada vez que visitamos un sitio por segunda vez, tenemos la sensación de que ha perdido el encanto que tenía cuando lo conocimos. Cuando volví a Tánger no tenía penado quedarme, pero, por alguna razón, lo hice. Quizás fuese la posibilidad de conseguir aquí todo aquello que desees, o que la vida es más barata. Además viajar es realmente complicado: hay que pedir visados para la zona de Marruecos ocupada por los españoles, hay que renovar visados para la parte de Marruecos ocupada por los franceses, hay gente con malas intenciones en los trenes... Aparte de que ya no me quedan fuerzas para hacer las maletas y marcharme a otro lugar [...]".
De Paul Bowles, el recluso de Tánger. El viaje de las voces, de Mohamed Chukri. Cabaret Voltaire. p.187
divendres, 11 de setembre del 2015
Escriure Àfrica
16 de sepriembre de 1994
Natalia, una amiga que volvía de Dakar, me contó que había leído en alguna parte que "cuando llegas a África, ardes en deseos de escribir un libro entero sobre ella; al cabo de unos meses, te conformas con un simple artículo; y después de un año no deseas escribir nada".
De Paul Bowles, el recluso de Tánger. El viaje de las voces, de Mohamed Chukri. Cabaret Voltaire. p. 176
Natalia, una amiga que volvía de Dakar, me contó que había leído en alguna parte que "cuando llegas a África, ardes en deseos de escribir un libro entero sobre ella; al cabo de unos meses, te conformas con un simple artículo; y después de un año no deseas escribir nada".
De Paul Bowles, el recluso de Tánger. El viaje de las voces, de Mohamed Chukri. Cabaret Voltaire. p. 176
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