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dimecres, 12 de juny del 2024

Sóc muisca

 ya es tiempo


Sis muysca cha Churuguaco Guangatá (Tenjo) güe:

natural de aquí de Tenjo yo soy

suaz guan amisqua: sale el sol

güecha ty suaz chie gata ie asy inascua ie cho:

canción del guerrero camino que la luz recorre buen camino

suaty: es la canción del sol

muysca zeguene: soy muisca*

sisys zona ies chinanga:

por este camino iremos

¡ia apeua! gatac cu zinsuca:

¡ya es tiempo! sopla la candela corre la voz



*Els muisques són un poble indígena de Colòmbia que va habitar l'Altiplà Cundiboyacense, des del segle VI aC fins a la conquesta espanyola el segle XVI, milers dels descendents directes dels quals encara viuen en localitats del districte de Bogotà com a Suba i Bosa, i en municipis veïns com Cota, Chía i Sesquilé. Els descendents mestissos d'aquest poble conformen gran part de la població colombiana actual que habita la serralada oriental. La llengua muisca (muyskkubun) formava part de la familia lingüística txibtxa. (https://ca.wikipedia.org/wiki/Muisques i https://es.wikipedia.org/wiki/Muiscas)
Més informació sobre la cultura muisca a l'article de Mark Cartwright a https://www.worldhistory.org/trans/es/1-13898/civilizacion-muisca/

Tot i haver nascut a Cartagena el 1954, Luis Alberto Ospina Bozzi viu des de fa vint-i-cinc anys a la població de Tenjo a prop de Bogotà. Ha col·laborat en diversos projectes comunitaris de divulgació i es dedica a la creació literària. 

A: Los rollos del mar azul de Nilakanta. Poemas desde las montañas del Valle de Tejo. de Luis Alberto Ospina Bozzi. Taller de Edición Roca. 2012

dimecres, 29 de maig del 2024

L'escriptor recorda

Un flaix del record dels moments compartits amb Gabriel García Márquez.

"Aun hoy recuerdo los ojos del gran escritor como los vi aquella noche, primero llenos de vida, después por turno pensativos, vacíos o cansados, mientras los músicos tocaban sin reparar en ello, agasajándolo continuamente con los vallenatos de su juventud caribeña. Por un momento tuve la certeza de que se había quedado dormido. Su cabeza llevaba un rato sin marcar el compás de la música, y sus parpados carnosos parecían bien cerrados. Me quedé sentado a su lado como un acólito tímido y sobrecogido, sudando por el entusiasmo y el calor. Entonces noté que no dormía en absoluto. Tenía los ojos entreabiertos y me clavaba una mirada socarrona, como si se preguntara quién era yo. Por unos instantes, me dio la sensación de haberme vuelto él mismo en su juventud, mientras él se había convertido en un viejo caimán que me miraba adormilado y casi invisible desde la orilla de un río tropical, con los ojos asomando del agua turbia y captándolo todo."


A: El Ladrón de recuerdos: viaje por río a través de Colombia, de Michael Jacobs. Traducció de Martín Schifino. La Línea del Horizonte, 2018. p.15