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dimecres, 8 d’octubre del 2025

"Dos poemas" de Cees Nooteboom


Al capítol "Dos poemas" de Venecia. El león, la ciudad y el agua, l'autor, Cees Nooteboom, fa un divertimento a partir dels poemes d'Eugenio Montale "Due prose veneziane". El joc és amb els títols mateixos: els poemes de Montale són "Dues proses" i els textos de Noteboom són "Dos poemes". Aquí un retall de text corresponent al segon poema.


"El hombre mayor de mi historia veneciana intenta impresionar al conserje para que le deje pasar, como haría un periodista con una misión. El portero, cuyos rasgos recuerdan a uno de los demonios de Dante, se resiste, pues cumple órdenes estrictas, el escritor americano no puede ser molestado en ningún caso. Pero el otro insiste haciendo ver que es amigo de Pound y que merece un trato especial. Viste con discreción pero con elegancia, tiene buenos contactos. Y esto es Italia. El portero hace una llamada al piso de arriba. Aún están en el recibidor del edificio. Manchas de luz sobre el agua que se agita un poco. Un vaporetto que pasa. No hay sonido más veneciano. A través de este, la voz del portero y los silencios en los intervalos que habla la otra voz, la de ahí arriba. Montale lo ha conseguido. El visitante está autorizado a pasar. Mucho más adelante, el poema describirá con detalle lo que el poeta vio ahí arriba aquel día de marzo. Hemingway está aún tumbado en la cama, bajo una colcha de piel. El visitante solo ve sus ojos y el eczema en la piel de su rostro. dos o tres botellas de merlot vacías de aquella mañana o de la noche anterior, presagios de lo que sucederá más tarde en el restaurante de abajo. 
La conversación que mantendrán ahí no versará acerca del escritor, sino acerca de gente que ambos conocen. Hablarán de la librería Shakespeare and Company, de Adrienne Monnier, Sylvia Beach, Rue de l’Odéon, Larbaud; y también de los locos años veinte y de los escandalosos años cincuenta, su propia época.
París, un chiquero; Londres, lo mismo. Nueva York apesta. Y nada de caza en los pantanos. Ni patos salvajes, ni chicas, ni siquiera la idea de un libro como ese libro, el libro del premio. Y no hay golpes de suerte, ni un viejo, ni un mar verdadero. Compilan un elenco de amigos comunes, pero en realidad el visitante no quiere escuchar. Todo se ha ido al carajo, dice el escritor, todo. Casi llorando le pide al visitante que no le mande más gente a casa, gente como él, y menos si son inteligentes. A continuación, se levanta, se pone el albornoz, lo abraza y se despide de él. 
Después de esto el escritor aún vivió dos años más, y, al llegarle su segunda muerte, ya no tuvo tiempo de leer sus necrológicas. El poema que relata esta visita se publicó en 1962 en Satura, bajo el título de "Due prose veneziane". Trece años más tarde será el poeta que le visitó quien reciba el Premio Nobel. El transeúnte en Venecia, que se imaginó esta escena después de leer el poema del uno sobre el otro, cree haberla vivido de verdad."


A: Venecia. El león, la ciudad y el agua. de Cees Nooteboom. El ojo del tiempo. Siruela. 2020. (p.70)

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