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dimarts, 2 de juliol del 2013

Devocions a Roma, segons Montaigne

"Hay en Roma muchas devociones particulares y cofradías, donde se ven grandes testimonios de piedad. Las gentes me parecen menos devotas que en las buenas ciudades de Francia, pero mucho más ceremoniosas: pues en esto son exageradas. Escribo aquí con libertad de conciencia. He aquí dos ejemplos. Estando un individuo con una cortesana, acostado en la cama y dedicado a prácticas libertinas, sonaron a las veinticuatro horas las campanadas del Ave María: ella se arrojó inmediatamente del lecho al suelo y se puso de rodillas para hacer su oración. Estando con otra, he aquí que su buena madre (pues por lo común estas jóvenes tienen viejas gobernantas a las que convierten en madres o tías) golpea la puerta, entra y con cólera y furor arranca del cuello de la joven un cordón que llevaba, del que pendía una medallita de Nuestra Señora, para no contaminarla con la basura de su pecado: la joven sintió una profunda contrición por haber olvidado quitársela del cuello, como tenía por costumbre."*

*Algun estudiós relacionen els exemples amb un passatge del Heptamerón de Margarita de Navarra; i encara un altre insinua que el protagonista és Montaigne.

A: Diario de viaje a Italia por Suiza y Alemania en 1580 y 1581, de Michel de Montaigne. Edició i Traducció de Santiago R. Santerbás. Cátedra. Letras universales. P. 223

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