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divendres, 6 de desembre del 2024

La "koteka"

Koteka de Billga, CC BY-SA 3.0,
via Wikimedia Commons


 

La koteka és una funda per al penis i fa de protecció per a l’entrada de mals esperits. Sovint estan fetes amb carbasses de lagenaria siceraria; poden portar accessoris per embellir-lo. Existeixen diferents tipus segons l’activitat que es faci. Les tribus es diferencien per la forma; i el tamany, algunes poden ser força llargues, no fa de marcador social. 



"Los korowai, por las pocas fotografías que había visto, parecían mucho más elegantes [que els homes blancs contemporanis].Iban totalmente desnudos, salvo por las fundas de calabacín seco o de pico de cálao con que se cubrían el pene; los papúes llaman a esta funda "koteka" y con frcuencia es su única prenda." (p.206)

"Los kombai se reunieron delante de la veranda cargados con pipas de piel de lagarto y sus flechas de caña de azúcar. Las mujeres a un lado, con el pelo muy corto, rapado con cuchillos de bambú, y los hombres al otro. Estos iban de la mano, vestidos únicamente con kotekas blancos elaborados con picos de cálao* o bellotas partidas, y unos arcos imponentes cruzados a la espalda. Nos observamos en silencio." (p.221)

Lawrence Osborne i els seus companys també reben una invitació per portar-ne un:

"Avanzamos murmurando nari, nari, nari [salutació] y rozamos nuestras manos con la suya. Nuestro interlocutor se volvió de pronto encantador. Señaló nuestros penes y con una sonrisita preguntó:
-Ringi Bangus?
Siguió un momento de confusión, pero nos lo tradujeron rápidamente: “¿Os envolvemos el rabo?”.
Preguntamos por los detalles del procedimiento. Consistía en replegar el prepucio del miembro pecaminoso e introducir todo el órgano dentro del cuerpo. Al parecer, la primera vez que alguien lo hacía acababa vomitando y desmayándose, pero aquello, sin lugar a dudas, te hacía ser ser uno de ellos. Una vez efectuada esta operación, el miembro era lo bastante pequeño para que pudieran envolverlo. Los resultados eran de una gran elegancia, sin duda, pero tras una charla de diez segundos decidimos rechazar la oferta. El hombre chasqueó la lengua, decepcionado. Aquella no era la actitud. ¡Y eso que se había ofrecido a hacerlo él en persona!" (p.234)

*De la família dels lloros, amb plomes de molts colors i un bec recte i fort.

A: El turista desnudo, de Lawrence Osborne. Traducció de Magdalena Palmer. Gatopardo Ediciones. 2017. 

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