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divendres, 6 de desembre del 2024

Els kakua-kumu, els bruixots kombai

“Suangi” es el termino indonesio para definir a un brujo. A los kombai les obsesionan los brujos, a los que denominan kakua-kumu. Los kakua-kumu son demonios que viven en la selva y que pueden adoptar forma humana, pero también la de un ratón, una zarigüeya o un pájaro. Los moribundos suelen mencionar a un kakua-kumu como responsable de su enfermedad, y entonces los kombai organizan una batida de caza y persiguen al brujo para matarlo. Cortan el kakua-kamu en cuatro partes; asan los sesos y las vísceras en piedras calientes y se los comen, y después entierran los cuatro pedazos en los cuatro ángulos del territorio del clan. Sólo había algo que debíamos evitar a toda costa en la selva: que nos tomaran por un kakua-kumu. Era casi tan malo como ser indonesio.

[…]

Para procesar a los brujos kombai se los somete a una serie de pruebas que le habrían resultado familiares a un europeo medieval. Se trata, en esencia, de un juicio por ordalía*. Se obliga a comer al sospechoso cosas repugnantes, como ranas y excrementos de cerdo, o incluso heces humanas, y su vomito decidirá su destino. También se toman en consideración señales y presagios. En cuanto a nosotros, los kombai no siempre iban a saber que éramos totalmente humanos, porque a ellos no se lo parecíamos. Era mejor lavarse lo menos posible y evitar durante un tiempo los champús y los productos para el afeitado, porque los habitantes de la selva consideran que a veces el champú huele un poco a suangi. Cuanto menos artificial fuese nuestro olor, más normales pareceríamos, más humanos.


*L'ordalia o judici de Déu consistia a invocar i a interpretar el judici de la divinitat a través de mecanismes ritualitzats i del tot irracionals.

A: El turista desnudo, de Lawrence Osborne. Traducció de Magdalena Palmer. Gatopardo Ediciones. 2017. p. 224

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