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divendres, 27 de desembre del 2024

Ruta a cavall a Terra Santa

Ruta aproximada


Ben segur aquesta és la part més dura del viatge i de fet era el primer reclam a la convocatòria apareguda a la premsa "Excursió a Terra Santa...”. L’expedició surt de Beirut i té previst passar per Baalbek, Damasc, Jerusalem, Mar Mort i acabar a Jaffa per tornar a embarcar; tres o quatre setmanes per fer més de sis-cents quilòmetres. Llargues jornades a cavall amb poca aigua i temperatures molt altes.

Mark Twain explica com trien els cavalls a Beirut:

"A las tres de la tarde teníamos que seleccionar los caballos. A esa hora Abraham, el dragomán*, los hizo desfilar ante nuestros ojos. Con total solemnidad, por la presente declaro que esos caballos eran los peores que yo había visto en mi vida y que sus pertrechos estaban exquisitamente igualados en calidad. A uno le faltaba un ojo; a otro le habían cortado la cola como a los conejos, y se enorgullecía de ello; otro tenia una cordillera de huesos que iba desde el cuello hasta la cola, como uno de esos acueductos en ruinas que se ven en Roma, y su pescuezo era como un bauprés**; todos cojeaban y tenían heridas en el lomo, además de calvas e incrustaciones salpicadas aquí y allá, como clavos de latón en un baúl; sus andares provocaban asombro, y había tanta variedad de movimiento, que parecían una flota en plena tormenta. […]
Elegí un caballo porque me pareció ver que se asustaba y pensé que no debía despreciar a un caballo que tenía ánimo suficiente para asustarse." (Twain 2009, 405)

I un cop ja han començat la marxa:

"Y ya que estoy hablando de animales, les diré que ahora tengo un caballo que se llama “Jericó”. Es una yegua. He visto caballos insólitos en mi vida, pero ninguno tanto como éste. Yo quería un caballo capaz de asustarse, y este cumple el requisito. Yo creía que el hecho de asustarse indicaba ánimo.  Si eso es así, tengo el caballo con más ánimo del mundo. Se asusta de todo aquello con lo que se encuentra con total imparcialidad. Parece tener un miedo mortal, sobre todo, a los postes del telégrafo; y menos mal que los hay a ambos lados del camino porque, tal y como están las cosas, nunca me caigo dos veces seguidas en el mismo lado. Si me cayese siempre en la misma banda, el asunto podría llegar a resultar monótono.  Hoy, esta criatura se ha asustado de todo lo que ha visto, excepto un pajar. Se dirigió hacia él con intrepidez y temeridad asombrosas. Y a cualquiera llenaría de admiración ver cómo conserva la serenidad en presencia de un saco de cebada. Algún día, ese temerario valor le costará la vida al caballo.
No es particularmente rápido, pero creo que podrá llevarme a través de Tierra Santa. Sólo tiene un defecto: le han cortado la cola, o se ha sentado sobre ella con demasiada fuerza en algún momento, y ahora tiene que espantarse las moscas con los talones. Eso está muy bien, pero cuando intenta espantar a una mosca de su cabeza con la pata trasera, la cosa se complica. Algún día se meterá en un lío. Además, le gusta morderme las piernas. No es que me moleste especialmente, pero es que no me gustan los caballos que son demasiado sociables.
Creo que el propietario de semejante prenda tenía una opinión equivocada sobre él. Creía que era uno de esos corceles fieros e indomables, pero no tiene ese carácter. Sé que el árabe pensaba así porque cuando trajo el caballo para que los inspeccionásemos en Beirut, no dejaba de dar tirones a las bridas y de gritar en árabe “¡So, quieto! ¿Quieres huir, bestia feroz, y romperte el pescuezo?”, mientras el caballo no hacía nada de nada y sólo daba la impresión de querer apoyarse en algo para pensar. Cuando no se asusta de las cosas, o intenta librarse de una mosca, eso es lo que quiere hacer. ¡Cómo se sorprendería su dueño si lo supiese!" (Twain 2009, 411)

"Doce o trece horas en la silla, incluso en tierra cristiana y bajo un clima cristiano, y sobre un buen caballo, suponen un viaje agotador; pero en un horno como Siria, sobre una silla raida que se resbaka hacia delante y hacia atrás  y se mueve en todas las direcciones, encima de un caballo agotado y que cojea y que, aun así, ha de tener el contacto del látigo y las espuelas todo el día, sin casi descanso, hasta que le sangra el costado, mientras la conciencia te duele cada vez que gilpeas, sólo con ser medio hombre, componen un viaje para recordar con amargura y del que abominar con énfasis durante una buena parte de la vida de un hombre." (Twain 2009, 423)

Segurament l’autor exagera les característiques dels cavalls per augmentar el to humorístic; i la veritat és que funciona molt bé.  A la crònica de les jornades, tot i la duresa, no fa esment a problemes greus amb els cavalls, alguna caiguda i ensopegada. I fins i tot en algun moment poden fer unes bones galopades ("[...] pudimos galopar, lo cual constituía una circunstancia notable."). Quan les exageracions i les generalitzacions les utilitza per descriure les actituds o maneres de fer de les persones (“A estos piratas ni se les ocurre lavarle el lomo a un caballo”) sona despectiu i etnocèntrica.

"Pero este nuevo caballo, el último que tengo, está intentando romperse el pescuezo contra los vientos de las tiendas, y tendré que salir para sujetarlo. Jericó y yo nos hemos separado. El caballo nuevo no es como para sentirse orgulloso, creo. Una de sus patas traseras se dobla al revés y la otra está tan tiesa y estirada como una piqueta. Casi no le quedan dientes, y está ciego como un murciélago. Le han roto la nariz en un momento u otro y ahora está arqueada como una alcantarilla. Los belfos le cuelgan como los de los camellos y tiene las orejas cortadas casi a ras de la cabeza. Al principio tuve problemas para encontrarle nombre, pero al final decidí llamarlo Baalbek***, porque es una magnifica ruina. No puedo evitar hablar de mis caballos, porque tengo un viaje muy largo y tedioso por delante y, naturalmente, ocupan mis pensamientos casi tanto como asuntos de, aparentemente, mayor importancia. 
[…] No me quedé con este caballo debido a su aspecto, sino porque no le he visto el lomo. Y no deseo vérselo. He visto los lomos de los demás caballos y la mayoría de ellos estaban cubiertos de espantosas pústulas debidas a las sillas, que no han sido ni lavadas ni curadas desde hace años. La idea de cabalgar todo el día sobre tan horribles elementos de tortura me pone enfermo. Mi caballo debe de estar como los otros, pero al menos cuento con el consuelo de no saberlo con seguridad.
Espero que, en el futuro, no me vengan con más elogios sentimentales sobre cómo idolatra el árabe a su caballo. […]
Los que yo conozco no aman a sus caballos, ni se compadecen de ellos, ni saben tratarlos o cuidar de ellos. La manta sudadera siria es una especie de colchón de unos siete centímetros de grosor. Nunca se le quita al caballo, ni de día ni de noche. Se llena de suciedad y pelos, y se empapa de sudor. Tiene que provocar pústulas a la fuerza. A estos piratas ni se les ocurre lavarle el lomo a un caballo. Tampoco albergan a sus caballos en tiendas: han de quedarse en el exterior y aguantar el clima que les toque. Miremos al pobre, traqueteado y destartalado Baalbek, y lloremos por el sentimiento desperdiciado con los Selíms [nom de cavall] de las novelas." (Twain 2009, 447)

I finalment arriben al vaixell.

"Desmontamos, por última vez, y en lontananza, allí fondeado, ¡vimos el barco! Y lo pongo entre admiraciones porque admiración fue lo que sentimos cuando lo vimos. El largo peregrinaje había llegado a su fin y, de alguna forma, nos alegrábamos de ello." (Twain 2009, 574)


*"Dragomán" (truchimán, trujimán o trujamán): terme provinent de l'àrab per designar la persona que tradueix d'una llengua a una altra encara que no sigui de manera literal. En català torsimany o dragoman.

**Bauprès és un pal amb una mica d'inclinació, gairebé horitzontal, que surt de la proa d'alguns velers.

***Baalbek, a 86 quilòmetres de Beirut és un dels jaciments arqueològics més importants de l'Orient Pròxim.


A: Guía para viajeros inocentes, de Mark Twain. Versió de Susana Carral Martínez. Ediciones del Viento. 2009. 


Una experiència diferent i també en un estil diferent ens l'ofereix Sylvain Tesson a Viure amb el cul a la sella o Robert Louis Stevenson a Viatges amb una burra per les Cévennes.



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