Viatge emprès per Carol Dunlop i Júlio Cortázar a bord d'una Volkswagen Combi vermella, denominada Fafner com el drac de Wagner, per l'Autopista del Sud de França, partint des de París rumb a Marsella, durant 33 dies. Una aventura de dos escriptors a l'autopista. Aquí dos textos breus sobre la preparació del viatge. Podem trobar el Post scriptum on tanca el viatge i el llibre.
Los autonautas de la cosmopista
DONDE EL PACIENTE LECTOR ASISTIRÁ
A LA PRESENTACIÓN SUCESIVA
DE LOS PROTAGONISTAS DE LA EXPEDICIÓN,
Y CONOCERÁ SIS CARACTER1STÍCAS Y RASGOS
MÁS NOTABLES
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"Los autores suelen dialogar entre ellos o aludirse recíprocamente a lo largo de este diario de viaje. Como es natural se llaman por sus nombres de pila pero también, como es todavía más natural, se valen con frecuencia de sus nombres más íntimos, que confían ahora al lector dado que les parece justo confiarle todo lo que se refiere a la expedición y a la vida personal que la sustenta. Así no tardarán en aparecer referencias a la Osita y al Lobo, y en el caso de este último hay incluso un fragmento de un Manual de los Lobos que la Osita preparaba para su placer pero también para que el Lobo fuera menos tonto que de costumbre y conociera algo mejor tantas cosas que sólo las Ositas conocen de verdad.
A nuestro vehículo Fafner, se le llama con frecuencia Dragón. A vuelta de página se dan detalles de su naturaleza telúrica, pero aquí es bueno decir que nuestra tríada no sólo se servía de sus nombres silvestres por razones de afecto e intimidad, sino porque a lo largo de la expedición se fue identificando cada vez más con los bosques, los prados y los animales del mundo más secreto de la autopista. Era nuestro lado cuento de hadas, nuestra ecología inocente, nuestra felicidad en pleno fragor tecnológico, que anulábamos queriéndonos."
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El plan se concreta
En el otoño de 1978, pues, las bases de la expedición habían sido sentadas, con las reglas del juego siguientes:
1. Cumplir el trayecto de París a Marsella sin salir ni una sola vez de la autopista.
2. Explorar cada uno de los paraderos, a razón de dos por día, pasando siempre la noche en el segundo sin excepción.
3. Efectuar relevamientos científicos de cada paradero, tomando nota de todas las observaciones pertinentes.
4. Inspirándonos en los relatos de viajes de los grandes exploradores del pasado, escribir el libro de la expedición (modalidades a determinar).
De común acuerdo, y dado que ninguno de los dos es masoquista, decidimos además que nos estaría permitido aprovechar de todo lo que pudiéramos encontrar en la autopista: restaurantes, tiendas, hoteles, etc.
Por otra parte, y después de haber estudiado atentamente la cosa (ya estábamos en posesión de un mapa de la autopista que indicaba los paraderos, gracias a lo cual sabíamos que hay 65 en el trayecto París-Marsella), nos pareció imposible cargar en Fafner todas las conservas necesarias para treinta y cinco días, sin riesgo de sucumbir al escorbuto o a algo peor en el curso del viaje. Decidimos entonces pedir ayuda logística a dos parejas de amigos, una en París y la otra en el Mediodía, las cuales podrían acudir a abastecernos en productos frescos en el undécimo y en el vigésimo primer día de viaje. Era preciso elegir cuidadosamente a nuestros cómplices; por lo pronto, semejante viaje exigía un sacrificio de su parte, y sólo aquellos que hubieran comprendido bien el sentido y la importancia de la empresa estarían dispuestos a ayudarnos de todo corazón. En segundo lugar, y en la medida de lo posible, había que elegir a amigos tan locos como nosotros, sin lo cual las cosas podían salir mal. En tercer lugar, tenían que ser dueños de un automóvil y del tiempo necesario para colaborar. Y en último término, tenía que tratarse evidentemente de amigos de verdad, puesto que allí se jugaba nuestra salud e incluso nuestra vida.
A: Los autonautas de la cosmopista o Un viaje atemporal París-Marsella, de Carol Dunlop i Júlio Cortázar. Dibuixos de Stéphan Hébert. Alfaguara. (p. 22 i 38)
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