Recupero els capítols de Mark Twain sobre Venècia de Guia para viajeros inocentes arran d'un apunt de Jan Morris on fa referència a Twain El lleó i Venècia. Després d’un temps sense llegir Mark Twain retrobo amb gust aquesta ironia que traspua continuament el text.
"Bajo el altar [de la catedral de Sant Marc] reposan las cenizas de San Marcos y de Mateo, Lucas y Juan, por lo que yo sé. Venecia venera esas reliquias por encima de cualquier otra cosa. Durante mil cuatrocientos años, San Marcos ha sido su santo patrón. En la ciudad, todo parece llevar su nombre o hacer referencia a él, o amañar la cosa para que parezca que existe una especie de lejano parentesco con él. Parece que de eso se trata. Llevarse bien con San Marcos semeja ser el colmo de la ambición veneciana. Dicen que San Marcos tenía un león domesticado y que solía viajar con él: adondequiera que San Marcos iba, el león lo seguía. Era su protector, su amigo, su bibliotecario. Por eso el león alado de San Marcos, con la Biblia abierta bajo su garra, es el emblema preferido de la grandiosa y vieja ciudad. Proyecta su sombra desde la columna más antigua de Venecia, en la plaza de San Marcos, sobre la muchedumbre de ciudadanos libres, lo que lleva haciendo desde hace unos cuantos siglos. El león alado aparece por todas partes, y sin duda aquí, donde está el león alado, no puede ocurrir ninguna desgracia."
Explica com aconsegueixen les cendres del sant per portar-les a Venècia i acaba:
"Y aun hoy hay quien cree en Venecia que si alguien robase las sagradas cenizas [de Sant Marc], la vieja ciudad se desvanecería como un sueño, y sus cimientos quedarían para siempre enterrados en el mar, que todo lo da al olvido."
I més endavant:
"Cuando vemos un monje que se pasea con un león y que mira al cielo tranquilamente, sabemos que es San Marcos Cuando vemos un monje con un libro y una pluma, que mira al cielo tranquilamente, intentando encontrar la palabra adecuada, sabemos que es San Mateo. Cuando vemos un monje sentado en una piedra, que mira al cielo tranquilamente, con una calavera humana a su lado y sin más equipaje, sabemos que es San Jerónimo. Porque sabemos que siempre iba ligero en cuestiones de equipaje. Cuando vemos a un tipo que mira al cielo tranquilamente, inconsciente de que su cuerpo está siendo atravesado por un sinfín de flechas, sabemos que es San Sebastián. Cuando vemos a otros monjes que miran al cielo tranquilamente, pero sin otra marca registrada, siempre preguntamos quiénes son esos tipos. Lo hacemos porque, humildemente, deseamos aprender."
A: Guía para viajeros inocentes, de Mark Twain. Versió de Susana Carral Martínez. Ediciones del Viento. 2009. p. 206 i 217
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