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dimarts, 1 de juliol del 2025

Els baobabs i els dogon

Alberto Moravia a ¿De qué tribu eres? dedica dos capítols parlant dels dogon: "Baobabs como hombres" y "El mundo son vasijas" (El mundo son vasijas). Els dos escrits des de Bandiagara, el juny i el juliol de 1970. Aquí una refelexió sobre els baobabs i sobre les aldees dogones.


"¿Por qué en África el baobab constituye para el europeo Un objeto de continua, insaciable y contemplativa maravilla? Probablemente porque la civilización europea es (o al menos ha sido fuertemente antropocéntrica y antropomórfica, y el baobab, entre todos los árboles del mundo es sin duda el más humano. Miro ahora el baobab, mientras el coche corre a través de la estepa en la que ellos, deberíamos decir, habitan. Veo tres en primera fila, extraños árboles invertidos, con raíces enormes y robustas como ramas y ramas finas y peladas como raíces; con troncos múltiples que parecen haces, detrás de estos tres primeros, hay otros seis en segunda fila, doce en tercera fila, y por detrás todavía más y más hasta donde alcanza la vista, por la inmensa llanura cuajada de arbustos bajos. Como hombres, son numerosos aunque solitarios, gesticulantes aunque inmóviles. También tienen del hombre las extremidades inferiores más gruesas que las superiores y la corteza que parece un cutis terso, graso y elástico. Pero, sobre todo, son humanas su expresividad y, por así decirlo, su movilidad: caminando rápido hacia ellos a grandes zancadas desde el horizonte, parece como si estos monstruos vegetales agitasen los brazos caminando hacia nosotros.
¿Por qué he querido destacar la humanidad del baobab? Porque tras abandonar el camino principal para tomar un sendero secundario hemos entrado en el país de los dogones, pequeño pueblo de creencias antropomórficas que se ha hecho célebre e incluso se ha puesto de moda a raíz de los estudios que le han dedicado los etnólogos en los últimos treinta años. La humanidad del baobab puede ser también una especie de introducción al antropomorfismo de la cosmogonía dogona."

[...]

"Como hemos dicho, parece una aldea cualquiera; en realidad ha sido construida según los mismos principios simbólicos que están en el origen del diseño de las basílicas cristianas. Estas se edificaban con una planta similar a una cruz; la aldea tiene una planta similar a un hombre que sea, sin embargo, hermafrodita; esto es, que tenga fundidos los dos sexos. La cabeza está en un extremo, los pies en el otro. En el medio, como conviene, se encuentran las manos y el sexo masculino por una parte y el femenino por otra. Un poco por debajo del extremo superior (la cabeza) está, naturalmente, el pecho. Cabeza, pies, pecho, manos, sexos son además edificios concretos con funciones específicas. Por tanto, la aldea dogona, en lugar de como resultado de cálculos racionales, como los pueblos que se construyen hoy en día, es producto de una reflexión de tipo simbólico. El pensamiento simbólico, siempre a la búsqueda del absoluto, ha permitido de esta forma la construcción de una aldea “absoluta”, esto es conectada directamente con la cosmogonía. La cosmogonía dogona es “absoluta” porque, obviamente, ha sido “revelada” en su momento."


A: ¿De qué tribu eres? d'Alberto Moravia. Pròleg de Dacia Maraini. Traducció de Gerardo de Matallana Medina, AltaMarea. 2019. p.140

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