Pàgines

divendres, 31 de juliol del 2026

Pensaments sobre Àfrica de Martín Caparrós a "Una luna"

" Lo cruel, tremendamente cruel del África es que te dice fuerte lo que sabés bajito: que el mundo es una mierda. Y que aceptarlo nos cuesta tan poco." (p.55)

"Alguna vez leí que alguien decía -alguna vez leí que alguien decía- que los árboles son los monumentos de África. Suena bien y parece casi cierto, con un problema solo: la idea de monumento -el interés del monumento- es que es la cristalización de un momento de la historia de los hombres, lo que ciertos hombres pudieron hacer, para que permanezca, en ese lugar y en ese tiempo. El árbol, en cambio, existe gracias al respeto o a la desidia de los hombres -que nunca pensaron en cortarlo.
Los turistas y viajeros que vienen al África buscan naturaleza. Nadie viene a África a ver monumentos -ni nada hecho por el hombre. Lo cual podría ser ofensivo para estos hombres, si no fuera porque estos hombres ya han sido ofendidos de todas las maneras posibles -empezando por la esclavitud- y aprovechan su naturaleza para ganar algún dinero." (p.139) 

"Me impresiona esa ironía de la historia: los descendientes de aquellos prisioneros negros deportados como esclavos a los Estados Unidos de América ahora viven bastante mejor, en términos generales, que los descendientes de los negros libres que se quedaron aquí. Que la esclavitud pueda ser una ventaja parece una paradoja. Puede que lo sea." (p.140)

"No conozco zona del mundo tan fragante. El África rebosa en sus olores. Está el olor de la sangre en los mercados, las verduras distintas, las especias; el olor de sus árboles y plantas, navegando en el aire calentado; el olor del dinero -el olor tan sobado, transpirado, obsceno de los dineros africanos-; el olor de bosta de animales en las calles; el olor, en cualquier sitio donde se junta gente, del jabón de coco con que se lavan los más pobres. Y está el olor de cuerpos negros: siempre me dio vergüenza hablar del olor a chivo de los negros -un olor acre, penetrante, a veces bruto.
¿Puedo decir que huele fuerte a negro? ¿O debería morigerar mi instinto y reflexionar sobre las diferencias sudoríparas entre las varias razas, que hacen que percibamos con mucha fuerza las secreciones de las otras?
Un negro me dice que los blancos olemos a hombre muerto." (p.140)

D'Una luna, de Martín Caparrós. Anagrama. 2009 

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada